Por Luis Toxo en "Xornal de Galicia" Rodolfo es un sindicalista comprometido que co-nocí hace años cuando organizaba la huelga general del 14 de diciembre del 1988. Mi entrevista con él era obligada después de averiguar que fue elegido en la reunión sindical de Madrid del pasado mes de marzo como uno de los diez responsables para coordinar en España una –todavía poco conocida– huelga general europea.
Me explica lo que se pretende llevar a cabo y como se hará pidiéndome guarde discreción en varios asuntos concretos. Este es el relato depurado de la conversación:
–…La situación actual –me comenta– exige una huelga general. Una crisis prepara otra. Una huelga o es global, es decir europea, o es un esfuerzo local inútil.
–Para que cambie algo, convéncete, tenemos que modificar casi todo, no nos queda otra... No se trata ya de explicar más veces lo que pasó sino transformarlo.
–Vamos a convocarla con mucho tiempo de anticipación.Ya empezaron, como sabes, a producirse reuniones conjuntas en París, Londres y en Madrid.
–Se nos van unir a este movimiento reivindicativo, universitarios y profesores, labradores y ganaderos, pescadores de bajura, economistas de lo macro, científicos de lo micro, poetas, algunos pensionistas, las heroicas amas de casa, y los inevitables políticos en paro.
–No podemos tolerar que las consecuencias de la crisis la paguemos en solitario quienes no la hemos provocado. No podemos consentir que se desmantele el Estado de bienestar, con el pretexto de la situación fiscal.
–La situación económica y laboral sabemos que se va a deteriorar más.
–Sabemos que los conservadores no dejarán de insistir en la continuidad de este mercado libre sin controles e injusto; no pararán de exigirle a ZP que profundice más en las reformas que ellos quieren imponer, pero sin riesgos electorales y encima criticando cínicamente las medidas tomadas.
Tenemos que luchar aunque lo hagamos con mucho miedo y menos esperanzas, porque si luchamos podemos perder, pero si no lo hacemos perderemos lo conseguido en muchos años.
–Muchos ciudadanos todavía no son nuestros aliados y no lo serán mientras les quede un asomo de esperanza, pero conforme se vaya degradando la situación en los próximos meses, los que no tengan nada que perder serán legión y comprenderán que si luchamos por separado seremos vencidos por junto.
–Esta huelga va a servir para descubrir a los nuevos líderes políticos y sindicales que sustituirán a los que hoy creen inevitable cuanto nos sucede. Esos últimos deben desaparecer e irse al único paro justo que existe.
–La huelga no consistirá en salir a manifestarse a las calles con pancartas y consignas prefabricadas. Será algo más simple. Nos quedaremos un día entero en nuestras casas. ¡Cuatro millones de parados en España, veinte en Europa, nos animan a compartir con ellos su situación por unas horas…!
–Las calles quedarán desiertas, no se moverán los trenes, los autobuses ni los barcos. No giraran las turbinas y no habrá luz, ni agua, ni pan. No se recogerá la basura. No funcionarán los restaurantes, ni los bancos, no habrá servicios mínimos… Solo el silencio dejará oír nuestra voz.
–Luego alguien –de los nuestros–, en cada país y a las diez de la noche, hablará en nombre de todos para difundir nuestro ultimátum:
–Se deberán reducir las horas de trabajo en toda Europa para que todos tengamos al menos empleo, porque el empleo solo se soluciona con el reparto del trabajo; se fijarán salarios mínimos comunes en todos los estados; queremos se imponga un impuesto especial a los grandes negocios y operaciones financieras y se vaya a la creación de una Europa política única…
Marché sorprendido y rejuvenecido con el discurso de Rodolfo recordando sin embargo a D. Pablo Iglesias: “huelgas pocas y todas ganadas…”.
|