César Couto fue el primer compañero del instituto en discutirlo todo en un tiempo de silencio y de miedo, un tiempo en el que casi todos le teníamos más respeto al profesor que a nuestros padres…
–Aquí –le decía César con desparpajo al catedrático de Historia– no aprendemos las cosas que se necesitan para la vida, aquí nos enseñan ustedes lo que debemos pensar pero, no a pensar…
Lo expulsaron de clase varias veces, era demasiado avanzado e “insolente” para la época. Sostenía este compañero que teníamos dos tipos de educación: la que nos daban en el instituto o en la universidad y la que éramos capaces nosotros mismos de darnos.
–¡Esta es la importante! –nos decía mientras le escuchábamos y sonreíamos sin entender nada.
Cosme de Vilar es un poeta inédito de Santiago que llegó a escribir más de cien poemas sobre Compostela. “La lluvia –me contó en la entrevista que tuve con él ayer mismo– mojó esos folios llenos de poemas un día traidor de verano en el que dejé por olvido la ventana del escritorio abierta. Hoy esas hojas solo conservan las lágrimas ilegibles que declaraban mi amor por esta ciudad”.
Cosme confiesa su pasión por Galicia, por todos sus pueblos, y me susurra como propios unos versos de León Felipe: “…poetas nunca cantemos la vida de un solo pueblo ni la flor de un solo huerto, que sean todos lo pueblos y todos los huertos nuestros…”
Cosme tiene ochenta años y muchos más recuerdos que esperanzas. Entre sus vivencias y memoria está la historia reciente de la ciudad que para él es como la novia que nunca tuvo porque, no se puede tener más que un gran amor y muchas pasiones, me dice. Le sugiero que me hable de su “novia”, y se anima enseguida: “Barcelona o Madrid son grandes, poderosas e intocables capitales autonómicas, Compostela es muy pequeña para ser como ellas y eso juega en su contra. Lo saben y lo utilizan sin escrúpulos para sus cambalaches algunos politicastros.”
Cosme tiene ahora la mirada perdida y una extraña sonrisa de enamorado. Me ignora y parece estar dirigiéndose a otra persona… “Compostela siempre joven y hermosa supiste aguardar en silencio más de veinte años para ser la capital que ya eras y sentían los gallegos pero, no podías molestar a los parientes antes de ese tiempo… Me duele profundamente el trato que recibiste de ellos, me irrita el arreglo tramposo con tu universidad cinco veces centenaria hoy hecha jirones innecesarios; me disgusta la ausencia de autovías libres que te unieran más y mejor con tu Galicia; me indignan los mil regateos sobre tu aeropuerto, sobre la Ciudad de la Cultura o el AVE; me apena la ocurrencia electoral de intentar trasladar una de tus Consellerías a otra Ciudad… Esas son las consecuencias de no entender lo que significa que fueras la capital para Galicia, la prueba de que se puede abusar y ser arbitrario contigo impunemente. Pero lo que más me irrita ahora es la indiferencia, la falta de sensibilidad y de inteligencia del actual Gobierno gallego que te ignora con premeditación en tu Año Xacobeo, difuminándote, mezclando todos tus símbolos y los reclamos de forma electoral y oportunista.”
Aquí Cosme recuperó la conciencia de mi presencia y mirándome nuevamente me aclaró: “Tu sabes bien que muchos y buenos gobernantes antes supieron entender lo que era necesario y decidieron colaborar y cooperar conjuntamente prescindiendo de todo tipo de presiones: Xerardo Estévez, Manuel Fraga, Felipe González, Marcelino Oreja o Joseph Borrel, entre otros muchos anunciaron y descubrieron la nueva Galicia a través del Camino de Santiago; de la Ciudad Patrimonio de la Humanidad; de la Capital Espiritual indiscutible meta de peregrinos y turistas, y de la Ciudad símbolo de lo mejor de nuestra cultura…”
Cosme se puso en pie lenta y solemnemente, por la ventana de su casa de la Rúa Nova entraba un oportuno rayo de sol que iluminó el rostro mientras sentenciaba: “Compostela, capital de Galicia, no tienes que pedir perdón a ningún otro pueblo o ciudad de nuestra Tierra… No tienes porque vivir como propio el síndrome que te han creado de una Compostela acaparadora y egoísta porque no es real. Compostela tu vives siempre más de lo que das y representas, que de lo que recibes…”
Cosme me entregó al marchar como regalo unos folios ilegibles recuerdo de unos poemas rotos por la lluvia que nunca conoceremos.
Última actualización el Martes, 19 de Enero de 2010 11:36
De la regeneración de las ciudades, de la transformación de la conciencia urbana y la necesidad...
Escrito por Santiago López
Viernes, 17 de Abril de 2009 21:13
Por Santiago López
De la regeneración de las ciudades, de la transformación de la conciencia urbana y la necesidad de una nueva estrategia de desarrollo
La sociedad moderna tiende a una mercadotecnia y comercialización excesiva de los bienes, tendencia que difícil y lamentablemente no cambiará la crisis actual que nos ocupa, intensa, pero quizás no lo suficientemente dramática para cambiar un modelo que más que económico es social, depredador, y autodestructivo, que se incrusta en lo más profundo de cada uno de nosotros.
No podemos saber si hay que demoler o no la estación de tren porque lo diga ADIF, sin más premisas. La discusión no es estación actual si o no, sino qué modelo de ciudad queremos. A lo mejor, reposicionando el pensamiento urbano, podemos unir las partes separadas de la ciudad -avda. de Lugo/vias de tren- de una manera más dispersa y más sólida. ¿Tú sabes qué propone en Plan General en la zona de Brañas de Sar, aparte del famoso "parque" fluvial? ¿por qué no se habla de eso? Se ha buscado la disculpa de ADIF y su Plan Especial para evitarse los ataques que le iban a venir. Creo, de todos modos, que no hay que atacarle, sino propiciar ese embiente de debate y participación com ideaas optimistas: SANTIAGO PUEDE SEGUIR SIENDO UN MODELO DE DESARROLLO COMO LO FUE EN EL SIGLO XX SI PLANTEA BIEN LOS PROBLEMAS Y SE ENFRENTA A SUS SOLUCIONES.
Modelo de ciudad, Estación intermodal y pensamiento sistémico
Fran Prego
En primer lugar, agradecer a la compañera Idoia su mensaje en el que opina sobre la nueva estación intermodal, su conveniencia tanto sobre proyecto como en el procedimiento de su gestación. Coincido con Idoia cuando manifiesta que edificio actual "no es una joya de la arquitectura", pero considero que deberíamos contemplarlo desde una perspectiva máis amplia: los edificios, la explanada, las escaleras que nos permiten llegar hasta él... y también plantearnos algunos interrogantes ¿qué coste tendría hoy en día realizar toda esta obra engranito tal y como está?. ¿os acordais del edificio modernista que había en la Plaza de Galicia?. Si se tirán todos esto edificios, que ahora se considera que no tienen valor artístico alguno, nos invadirá dentro una o dos décadas un sentimiento de nostalgia y cierto sentimiento de culpabilidad por no haber sabido valorar estos edificios? ¿es posible mantener estos edificios, integrarlos y proporcionarles otros usos que supongan un valor añadido para la ciudad: sociales, culturales, ocio, incluso comerciales....?